martes, 12 de julio de 2011

Los sueños perdidos . Luis Marimón. Cuba





En los mohosas muros de la ciudad en ruinas
casi tan verde eres, amor, como esa lagartija
que desde lo alto del templo
por la garganta saca el corazón.
Tu estás desnuda,
todo profundidad los ojos
mientas un perro ciego lame la sangre
que baja semejando una,
púrpura cascada por tus muslos dorados.
Mundo extraño éste donde las palabras
no significan nada.
El sueño nos cubre con esa mano amiga que en la calle
nos convulsiona el hombro,
criaturas de Dios,
vagos mensajes que llegan a contraeco
desde la gruta
perdida en los cielos.
En los sueños, total, está la historia,
no la de batallas y heroísmos,
sino la de infamia y la navaja,
la cronología del náufrago y el vértigo.
En tan complicado laberinto,
el ya casi exhausto río del olvido arrastra
sirenas, títeres y tigres
que miran como a través de un cristal
lo menos imaginado.
Aquí el silencio siempre se arrepiente;
queremos recordar la encrucijada,
los túmulos de donde brotan todas las mariposas,
con las alas de piedra, agrietadas.
Suerte de hechicería, descubrir la ciudad en ruinas,
la que nos protegió de aquella lluvia universal
de azufre.
De aquí a poco veremos el último pájaro cruzar los cielos,
lo que vimos del mundo ya no será cierto.

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