lunes, 28 de marzo de 2016

Aprender a volar


"Mi madre llega de la escuela como a las cinco y media de la tarde. Trae casi siempre para mi, una o dos panetelas envueltas en una servilleta. Mi madre me besaba muy poco".
Cuando los labios son mundos que cierran sus puertas temprano
no sabe uno que obsesión profunda labró el alma hasta partirla en gajos que se tiran por la casa sin que nadie los levante
Y los cuentos antes de dormir se llenan de palabras que tatuasen por dentro de la carne sin dejar saber lo que dicen o esconden
Son aves que de tan poco espacio olvidaron volar
Alguien para que no se fuera agarro tijeras y cortó las alas
Esas tristezas inexpresivas se vuelven normales y pasan a formar parte del espacio natural que permite encerrarse y poder recrear una tarde común como si fuese una aventura hacía el país de la imaginación
Tal vez mi madre me quiso a su manera
Hay tantas formas de querer desconocidas que la vida se empeña en trastornar cuando la noche se desnuda
y pasea sin ambages los parches que uno mismo va poniendo a las nalgas cuando ya no tiene más pantalones que zurcir y los recuerdos amartillan la sien disfrazados de pistola


óleo de Vicente Niño. S.L.P.


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