domingo, 15 de abril de 2012

Oda a L.A. pensando en Brian Jones, muerto. Autor: Jim Morrison




Soy habitante de una ciudad
Acaban de escogerme para representar
al Príncipe de Dinamarca

Pobre Ofelia

Todos esos fantasma que él nunca vio
Flotando hacia la fatalidad
Sobre un candelabro

Vuelve, valiente guerrero
haz la zambullida
en otro canal

Fondo caliente engrasado *
donde está Marrakech
en las cascadas
de la tormenta salvaje
donde los salvajes lucharon
a última hora de la tarde
monstruos del ritmo.

Has abandonado tu
Nada
para completarla con
Silencio

Espero que te hayas ido sonriendo
Como un niño
En los serenos vestigios
de un sueño.

El hombre ángel
con serpientes compitiendo
por sus palmas
y sus dedos
finalmente reclamó
su benévola
Alma

Ofelia

Hojas, empapadas
en la seda

Sueño
de cloro
Loco sofocado
Testigo

El trampolín, la zambullida
El fondo

Eras un luchador
una musa adamascada de almizcle

Eras el desteñido
Sol
durante una tarde de TV

sapos cornudos
disidente de un lunar amarillo

Mira ahora hacia donde te trajo
A ti

Al cielo de la carne con los caníbales y judíos

El jardinero
encontró
el cuerpo, endémico, flotando

Afortunado cadáver
qué es esta materia verde pálida
de la que estás hecho.

Haz agujeros en la diosa,
en su piel.

¿Él apestará
llevado al cielo
a través de los pasillos
de la música?

No hay oportunidades.

Requiem por un duro
Esa sonrisa
esa mirada de gordo sátiro
lascivamente
saltó hacia arriba

hacia el barro.


Publicar un comentario