martes, 6 de septiembre de 2011

No despojen al poeta de su nostalgia , dejen que viva en mundos indescifrables, desistan de entender sus visiones, escuchen cantar en voz alta las arias desquisiantes de su opera fantástica, no le pregunten cuando , ni cómo, ni adonde. El tampoco lo sabe, es un místico que escucha voces en el aire, la noche lo traslada, avizora ideas que se filtran en las rocas y decantan agua fresca en imágenes creadas.
No hurguen los secretos destinos del que afloran los más controversiales sueños, es profeta de musas que susurran  a su vida lo que ha otros les está negado.
Dejen al poeta pasar en su mundo de luces y metáforas, no intenten entenderlo, muchas veces ni él mismo entiende lo que escribe, solo descubre para otros lo que se aviene desde las profundas dimensiones de la mente, donde se acumula el sedimento que la vida pone a través de los sentidos , los sentimientos y las vivencias.
Dejen al poeta construir a gusto el mundo que nos presenta, no siempre bello, ni amable, ni perfecto. Que juegue a gusto con las palabras, en andamiaje creativo y fecundo. 
No intenten conocer los modos del que forma su amalgama. Es un obrero que construye apropiándose de cuanto llega a su entorno. No hurta ideas, ni mata , ni censura. Es un trabajador que muere sin ser entendido.
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