sábado, 10 de octubre de 2009

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Contemplar el desnudo paisaje que dejaron las manos egoístas sobre la piel de miles Grabado en sufrimiento los ojos sin luces las matrices inútiles Castigados los cimientos por la furia de una ola entre tanto olvido y odio Mirar sin sentir asombro buscando el origen de las razones Y no hallar nada al cabo en esta noche de muertos en la ciudad de los orgullosos Alzaran de las ruinas la soledad de vida que no fue abatida Y tras el primer estupor las manos lejanas volverán a unirse.
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