sábado, 4 de diciembre de 2010

Hojas compartidas

Solo la vanidad permite que sea publica la historia natural de una persona, su mundo cotidiano, su accidentado vivir. Este lugar común se ve plasmado en juegos poéticos que permiten descifrar cuestiones por demás encerradas incluso para el propio autor dentro de su inconsciente y que debido a un simple ejercicio literario se expone de manera espontánea al lector . La noche encierra fantasmas  acorrala e impide ver con claridad, sin embargo, en un hecho comprobado, permite que las imagenes afloren con total libertad, en ese ámbito nocturno, todo es verdadero, se acepta todo, se inmiscuye al protagonista con el sujeto y la sombra , dueña de los espacios, modela zonas de gran belleza plástica y humana, por ello muchos duermen rodeado de los auxiliares precisos que ayuden a plasmar las escenas que la nocturnidad ofrece. Cuando la memoria, cede al paso de los años, tales auxiliares se vuelven extensiones al servicio de la misma. Sin embargo una vida no es simplemente lo que se ve, es ante todo sus aristas, esas filosas y mordaces líneas de matices diversos, con que nos describen aquellos que nos soportan, entre quienes, y a expensas de ellos, nos movemos.
  Lo ofrecido es ficción. Existir radica en saber visualizarnos, el resto es pura fantasía. Yo vivo porque otros saben que existo al interactuar.
 A ellos de algún modo me debo y  lo agradezco. Lo que piensan entra dentro de su derecho irrestricto a mi respeto a la libertad.
Esto es solo  consecuencia.




27 octubre

De quién son las alas
las alas no importan
son solo el pretexto
si el pájaro muere

Quién se volvio cielo
donde  batieron las alas
el cielo no importa
si no existe el sueño

¿Puede al amor la libertad
dejar morir sin consuelo
volar sin caer al suelo
soñar sin tener dos alas?









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