viernes, 20 de noviembre de 2009

Retablo.

La piedra se ha callado tras la furia del trueno los ojos de la noche como piel de murciélago se pasean discretos raspan los tacones los viejos adoquines reflejan las pocas luces una atmosfera en penumbra mientras apuro discreto el paso. se vuelve la ciudad un retablo de hermosas sensaciones.
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