viernes, 8 de octubre de 2010

Sinfonía del desprecio.


Ha muerto el Rey


Cada silencio muerde las entrañas


las gentes que han llorado no encuentran el motivo
para fingir 


una mueca general inflama la desgracia


Las Auras de Babilonia asumen 
que no amerita indulgencia
solo unas palabras breves dichas en lengua muerta


Fue tan vil impostor que al imprevisto acto
prefieren restar la imagen de la burla


Lo han puesto de cara al sol cual no murió
expuesto a las miradas sorprendidas


en la explanada de la derrota


 frente al mármol del pensador


como un recordatorio sin fecha 


que asoma ante los despojos


de un grupo sin memoria  




  Perdido de pronto su decoro


y desnudos se pasean ante el mundo


en la espera de alguna gracia


no concedida por ellos






Los cañonazos quedaran para otro evento


Ha muerto el Rey
                     sin presentirlo
cuando se creía  salvo


€l  tiempo de Dios le llego 


sin ningún preludio








A sus pies en silencio


la ùtima batalla 


ajena a su destino


de póstumo sainete


alzada por alguna mano ingenua


que lo oculta del desprecio


La escena la completa algún perturbado incapaz
con síntomas de plañidera




Ha muerto el Rey ajeno al héroe


desdibujado en su mísera vida
                sin poder evitarlo


Entretejido en los tiempos 
 los cuervos sacaran sus ojos


Que no en balde los muertos
entierran a sus muertos

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