sábado, 9 de octubre de 2010

Algo sobre los Beatles en recuerdo de John Lennon.



Conocí a los Beatles en el verano de 1966. Daina Chaviano Díaz tuvo a bien hablarme de ellos en sus muchas conversaciones a la hora del almuerzo en la Escuela primaria " Mariana Grajales" de Marianao.

Se encaprichaba en querer peinarme hacia adelante haciendome el cerco como Paul mientras caminaba en punta de pies por todo el salón, imitando a Alicia Alonso de quien era ferviente admiradora.

De muchas maneras me llegó la imagen de los Escarabajos famosos, a partir de ese año. Abríamos  los ojos a un mundo musical contradictorio, pues mientras en la escena nacional Pello el Afrokan atraía todos los reflectores con su Ritmo Mozambique , el mundo se ponía literalmente de cabeza con la revolucionaria explosión del cuarteto ingles.

Vetado al principio en Cuba y después dosificado, como si con ello pudieran controlar la desbordada demostración de ruptura, de una incipiente generación de hippies que invadían la Rampa y se posaban en la esquina de la heladería Coppelia, recién inaugurada, desentonando con la vestimenta que ya el régimen comenzaba a fabricar de 24 x segundo.

Las versiones nos llegaban de oídas de oídas, de los hijos de aquellos que viajaban auspiciados por alguna faena oficial y que de paso traían entre sus novedades, algún valioso disco del cuarteto, los queridos long plays, que con los famosos  representantes de Liverpool comenzaron a ser álbumes dobles y complejos.

En muy poco tiempo el gobierno decidió no proscribirlos entendiendo de algún modo que no había mayor insurgencia en dicha música que un amarillo submarino lleno de flores que surcaba el hondo mar. O la contrarrevolucionaria canción de Revolutión.

Hagamos el amor y no la guerra  la señal de la Victoria , y el símbolo antibelicista simbolizan a una generación , la guerra de Viet Nam, la UMAP.

Una época sin duda que marco a muchos también en Cuba.
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