martes, 22 de noviembre de 2011

Casa de Antigüedades.

Pienso en ti cuando llega la tarde
con esa obsesión catapultada
prisionera tal vez de algún sueño
separador en las hojas del libro tan leído
donde la huella en la tasa del café 
quedo prisionera en mundo de psiquis inconfesa
a merced de quién sabe cuanto trauma 
reflejo en opaca memoria 
barco de papel naufrago en medio del desierto


Sé que estás, eso si, en laberínticos cuentos a la hora de dormir
escondida detrás de tanta pena adquirida
besos que buscan acomodo tardío
reclamo de ausente compromiso
todo aquello que debió morir a su antojo 
y persiste
convertiendo en casa de Antigüedades la que debió ser mi vida







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