miércoles, 17 de agosto de 2011

La piedra que llego del mar

El horizonte ofrece matices envidiables
desde la orilla un pintor llora sobre el lienzo
igual que los padres cuando pierden un hijo
al no poder copiar tanta intensa bondad de la naturaleza

La luz se despide lamiéndolo todo
entre faldas de poco vuelo, piernas en cuclillas
el pecho rebosante de amor 

Sobre los niños que juegan
junto a los hombres distantes
cae despacio, invade todo
nos habla un lenguaje extraño

Una oscura silueta atrae la vista
la hermosa curva de sus líneas asombra
a llegado en la vuelta de una ola

El viento la ve descender de la cresta solitaria y los ojos la encuentran
en medio de la tarde moribunda
con unas gotas de agua deslizada en los bordes

Los niños que saben de la belleza
poco a poco se acercan sin atrever a tocarla
la mar plomiza arroja sobre la playa
"destellos de lumbre pura de la divina belleza"

Sobre la tarde los niños, la arena
la mirada del artista

Acaricia a la piedra
la persistente fuerza de la marea

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