jueves, 1 de diciembre de 2011

Desliz

De algún discreto sitio 
se ha escapado, sin poderlo evitar, tu nombre
cómo saber
si en otro momento
algo así vuelve a pasar



Hay un día feliz. Nicanor Parra. Chileno.

A recorrer me dediqué esta tarde 
las solitarias calles de mi aldea 
acompañado por el buen crepúsculo 
que es el único amigo que me queda. 
Todo está como entonces, el otoño 
y su difusa lámpara de niebla, 
sólo que el tiempo lo ha invadido todo 
con su pálido manto de tristeza. 
Nunca pensé, creédmelo, un instante 
volver a ver esta querida tierra, 
pero ahora que he vuelto no comprendo 
cómo pude alejarme de su puerta. 
Nada ha cambiado, ni sus casas blancas 
ni sus viejos portones de madera. 
Todo está en su lugar; las golondrinas 
en la torre más alta de la iglesia; 
el caracol en el jardín; y el musgo 
en las húmedas manos de las piedras. 
No se puede dudar, este es el reino 
del cielo azul y de las hojas secas 
en donde todo y cada cosa tiene 
su singular y plácida leyenda: 
hasta en la propia sombra reconozco 
la mirada celeste de mi abuela. 
Estos fueron los hechos memorables 
que presenció mi juventud primera, 
el correo en la esquina de la plaza 
y la humedad en las murallas viejas. 
¡Buena cosa, Dios mío!, nunca sabe 
uno apreciar la dicha verdadera, 
cuando la imaginamos más lejana
es justamente cuando está más cerca. 
Ay de mí, ¡ay de mí!, algo me dice 
que la vida no es más que una quimera; 
una ilusión, un sueño sin orillas, 
una pequeña nube pasajera. 
Vamos por partes, no sé bien qué digo, 
la emoción se me sube a la cabeza. 
Como ya era la hora del silencio 
cuando emprendí mi singular empresa 
una tras otra, en oleaje mudo, 
al establo volvían las ovejas. 
Las saludé personalmente a todas 
y cuando estuve frente a la arboleda 
que alimenta el oído del viajero 
con su inefable música secreta 
recordé el mar y enumeré las hojas 
en homenaje a mis hermanas muertas. 
Perfectamente bien. Seguí mi viaje 
como quien de la vida nada espera. 
Pasé frente a la rueda del molino, 
me detuve delante de una tienda: 
el olor del café siempre es el mismo, 
siempre la misma luna en mi cabeza; 
entre el río de entonces y el de ahora 
no distingo ninguna diferencia. 
Lo reconozco bien, éste es el árbol 
que mi padre plantó frente a la puerta 
(ilustre padre que en sus buenos tiempos 
fuera mejor que una ventana abierta). 
Yo me atrevo a afirmar que su conducta 
era un trasunto fiel de la Edad Media 
cuando el perro dormía dulcemente 
bajo el ángulo recto de una estrella. 
A estas alturas siento que me envuelve 
el delicado olor de las violetas 
que mi amorosa madre cultivaba
para curar la tos y la tristeza. 
Cuánto tiempo ha pasado desde entonces 
no podría decirlo con certeza; 
todo está igual, seguramente, 
el vino y el ruiseñor encima de la mesa, 
mis hermanos menores a esta hora 
deben venir de vuelta de la escuela: 
¡sólo que el tiempo lo ha borrado todo 
como una blanca tempestad de arena!

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Avisos

No te atrevas
finjas o  provoques
se solo como eres
eso es todo
no claudiques 
te rindas
ni trasgredas
sé tu mismo
la marea vive a  expensas
de los vientos
pasajeros
resiste

martes, 29 de noviembre de 2011

El viejo amor

Una vez dejado el viejo amor detrás 
sin nada espiritual que contuviera
la libertad que mi juventud pedía
mire todo lo bello que expresaba el campo
en los espacios enormes ofrecidos
escuche aullar el viento del norte
y chirrear alguna puerta 
En la mesa un café de dos días
y esparcidos por el piso tus papeles
comprendí que la piel no se puede  
separar de los huesos




foto tomada de la página: amorylibertaddemaika.blospot.com

viernes, 25 de noviembre de 2011

Aquellas tardes del pasado futuro

Quién se cree la tarde para insinuarse 
has vivido tantas 
desoladamente ajenas
casi trotamundas 
perfectas 
enemistadas con la alegría
enfurecidas hacia el ocaso
sentado en la ventana
sin poder componer días 
sin saber que trae el futuro
Esperas que ella pase
te sonría 
Ahora que ha pasado el tiempo 
y las musas de antaño crían nietos 
tu pescas recuerdos con la vara del sueño
y estos, ingratos, se descubren frescos 
descubren el secreto que fue en su momento
ries de como se transformado todo
reconoces la dura labor de Dios en los hombres
empecinados en conocer futuros
después con los años desecharlos

jueves, 24 de noviembre de 2011

Carta encontrada en una botella.

En vano jure no escribir otra carta de amor, como si con aquellas la prueba hubiese resultado demasiado difícil y la experiencia tan desastrosa que me dejo el ánimo propicio para sentir desfallecer.
Solo me salvo mi orgullo,  que alimente día a día con toda la fuerza de mi juventud, no debía sufrir lo que en verdad no valía la pena.
Gentes habrá que pretendan decir que no te amo, es cierto, no esperes de mí el amor adulterado de las frases sin sentido y de gestos repetidos , he vivido lo suficiente para evitar ser vulgar , he sufrido lo necesario para evitar ser patrón de frases irreales.
La lógica me hace ser realista, la vida seguirá siendo vida a pesar de que dos seres se dejen de amar. La forma en que he sufrido  me dice que he amado con pasión y me da la medida de cuan desprovisto de experiencia he estado.
Odio ser popular, lo popular es de todos, no quiero que me comprendan, quiero que me comprendas; al seguirte este hermoso juego no yerro, desvió mi rumbo que me empezaba a amparar de todo principio de algo serio ,rompo mi libertad , la pierdo por ti, cuál será el precio que deba pagar después, que nuevo sufrimiento traerá a mi vida tu amor, quien con 15 años es constante en amores, por tus besos que me devuelvan la vida y la confianza , por tus pechos que deseo morder , teniéndote sensual y toda llena de pasión y enamorada, que debo esperar después de ti. Tiene el amor el deber de amar, amar como yo te voy a  amar , amar aún si al cabo sufres o sufro , todo amor, yo lo sé, para ser verdadero y grande tiene que haber sufrido. No quiero la mediocridad de un cariño de utilería sin los atributos materiales y espirituales que lo salven de los prejuicios. Todo lo que se dice tiene que sentirse, todo lo que se siente debe a su vez decirse, respecto a esto no dudes, confía en  que por encima de cualquier deseo, está el amor, valor que tengas de tu propia persona. Soy tu amigo, te deseo, puedo beber de tus primaveras sorbo a sorbo las impurezas, pero no soy ingrato, no me importa la edad,  ni las manchas del sol siempre que brille y de luz.
De mí deseas saber, llegue a tu vida de improviso, es mejor, llegue curando viejas heridas, no deseo marcharme con otras nuevas, ya sabrás de mi con el tiempo.
Quién sabe si al tenerte más a mi lado la vida me sea más llevadera y pierda sus estrecheces.
Soy como cualquier otro, sufro y me ahogan las lejanías  y los recuerdos, pero tengo una infinita confianza en mí ser y mi orgullo.
Ahora empezamos no creas que has pasado la parte más difícil lo realmente difícil comienza  ahora, sabremos estar a la altura de este amor?, de esta forma de amar, creo que al encontrarnos por sobre toda las diferencias de edades hallé lo que en años he venido soñando, eres la persona adecuada para sentirme bien, no me creas como alguien empeñado en burlarse de ti, realmente te necesito y el tiempo me dará la razón. Después de un tiempo comenzaremos a pensar que fue afortunado habernos encontrado.

Septiembre del 1979.

martes, 22 de noviembre de 2011

Al claro del día

Para que nombrarlo pudiendo ser tantos
el cálamo lo señala , vuelto un cejijunto de entrecanos bríos
casi insospechado atraviesa el campo
con hondo suspiro de apocado intento se le escapa el alma
Deja el discurso que traía armado
antes deja al lado del surco el arado y la yunta pastando junto al río
la Rosa es rosa cada primavera
pero dos botones ahora le han brotado 
hace que deje tirado el surco empezado, la acequia presta
mañana podrá reponerse cuando el compromiso le imponga las horas de seguir arando
hoy afortunado del sembrar ajeno otro puso fruto en sus manos
el campo está hecho una mar de llanto y las caracolas se caen de los gajos
date prisa campesino que llega tu hora
los botones rompen al clarear el día, de la rosa Rosa de la vida

Casa de Antigüedades.

Pienso en ti cuando llega la tarde
con esa obsesión catapultada
prisionera tal vez de algún sueño
separador en las hojas del libro tan leído
donde la huella en la tasa del café 
quedo prisionera en mundo de psiquis inconfesa
a merced de quién sabe cuanto trauma 
reflejo en opaca memoria 
barco de papel naufrago en medio del desierto


Sé que estás, eso si, en laberínticos cuentos a la hora de dormir
escondida detrás de tanta pena adquirida
besos que buscan acomodo tardío
reclamo de ausente compromiso
todo aquello que debió morir a su antojo 
y persiste
convertiendo en casa de Antigüedades la que debió ser mi vida







Mariposas Negras alegra mi tarde.

La tarde pasa como cada tarde
con sus peculiares tonos
Leo algunos libros entre viajes
hoy vuelan " Mariposas Negras" de la Torre
presiento que se acaba el año
El trabajo físico trae un poco de la calma
que pedía a Dios 
Hoy me siento a contar los días 
para acomodarlos en la voluta conceptual
Evito mirar al pasado
mañana podré presumir de este hoy
a destiempo
Nunca mía         eso eras
el recuento de los días te descubre
al pasar el tiempo
se ve todo de otro modo
lo que no se supo brota
no es lo cerca que estuvimos
es no habernos dado cuenta