domingo, 8 de abril de 2012

Otra herida



                                      A Heriberto Hernández , poeta de Camajuaní 






Los ojos que han visto no dejan de asombrarse
puedo imaginar perfectamente el ocaso del miedo 
en desafiante mueca al infinito 
enroscada ante la letra que expulsa 
de un movimiento súbito 
se apodera de las manos que ha besado tantas veces y temiendo verlas irse
las envuelve codiciable entre su pecho y el mañana
que ya no importa


                   No me dejen saber la desgracia de otra muerte
                                                      cuando hay tanto por saber de quién escribe

Hasta el fondo en fojas desordenadas cae la imagen del poeta
lo observa el ojo impasible del águila americana
acostumbrada a los actos más disimbolos
la idea de mil mundos se dispersa en la caída


Raído el soporte de la vida encuentra en su abandono
un lugar donde poder quedarse quieta el alma
en tanto el juicio llega y la manada de secuaces 
se repone 












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