martes, 31 de mayo de 2011

Canto de fuego en el bosque

El tiempo de olvido
se lleva lejos la ceniza
los arboles peinan despedidas
ante los destellos y el crepitar furioso
teje manos laboriosas en senderos agigantados

Las poderosas lenguas de sus dedos
abrazan los cuerpos al cubrirlos
aquellos que no sienten quemarse
prefieren mentir
asumen ocultos tras una muralla de prudencia la tempestad de sus instintos
al polvo vagan en circunstancias oscuras
por los poros de una piel que detuvo sus inercias

Más qué canto nuevo traerá al amanecer la lluvia
la piedad  que marca en los caminos
huellas presurosas de venados
salvados de la flecha ardiente de lo incierto
para caer ante la trampa desconocida

En su flotar el aire ahuyenta los olores que canta  la desgracia
de la naciente brisa una promesa de bosque joven
alza la llama devoradora el ardiente crespón en su lamida
detestable sabor amargo desbrozado
entre la selva virgen
tesoro que desboca la piel de madera que pide tregua
escrita en mil historias que le intrigan
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