martes, 9 de febrero de 2010

Abstraído

La mirada se deja llevar hacia la comisura de los labios

que no por su abandono dejan de ser



Sin brillo



Abandonados



Secos de sonrisa y lustre



Mordidos alguna vez por las pasiones

Por la rabia

La tozudez del encuentro



Semidesnudos en los muros que la noche mantiene en penumbras

un quejido deshace un silencio

no pasan advertidos los defectos



Afuera todo abismo y silencio

un espejo de humo desprovisto de marco solemne

Donde la belleza errática se conforma con verse los niños jamás voltean



Todo el camino he ido contando  flores amarillas



Los muertos no tienen gusto
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