sábado, 23 de mayo de 2015

                            Quién pierde el tiempo contando horas


El obrero imagina el futuro
recuerda motores pendientes
lo vigila el ojo del tiempo
la boca en el pecho succiona la vida 
cara desconocida del miedo
hambre que estalla entre platos vacíos 
observa el martillo sobre el yunque
ascuas sangre caer al piso
un niño ríe del mundo 
el obrero amasa fortuna ajena
conforma águilas que no alcanza
su mujer aplaca las ansías en agua fría
el obrero ha perdido la risa
En el alto cielo de la planta otro ojo 
lo sigue todo el tiempo
Dime de qué acero se construye el nido
la leche del pecho el dolor del hambre
Hasta cuando el vuelo de la rapiña
El ojo marca tu día 
te envuelve en dura jornada
miedo y usura
La cama es trinchera de enemigos
la sopa te sabe a cena de condenado
atado a la hora y la cuota
A tus espaldas se ponen de acuerdo 
patrón y sindico
el ojo te sigue todo el camino
bocas abiertas como de pájaros
aguardan tu vuelta
eres el sentenciado a galeras
de un barco en ruinas 
Por quién vas a votar miserable
en la loca carrera del fraude
Quién te mira en la noche del día
y persigue tu joven fortuna
Dónde mueres en horas eternas
y aún así marchas impasible
el primero de mayo



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