viernes, 22 de noviembre de 2013

Poesía en Art Déco

Qué puedo hacer si he nacido para extrañarte. Dejar de buscar tus caminos no puedo. No sé dónde es vida o noche, en la negrura atisbo, me sofoco por nada. El colmo, faltas y llegas en imagen de río cristalino deseantes aguas que recorren tu cuerpo y flores que adornan tu pelo son luces de un cielo que jamás conocí.

                            Único el mar con todas sus aristas
                            mano de aguas con la que acaricia

Allí la luna es sabía de besos antes del amanecer, después hecho el día las siluetas cobran vida y se fugan a otra historia preparada de antemano, por quién sabe qué persona deseosa de contarlas. Hube de afligirme un rato por tal cosa , pero casi siempre cedo a las anchuras del campo y el olor a tierra sin contaminar, el mundo aún tiene esa magia de cerrarse a los extraños y hacer un grupo selecto, pequeño grupo de elegidos que andan sin que les preocupe la lluvia o la hora de la cena y nunca abandonan el paisaje hasta tanto el sol es tragado por el horizonte que no se cansa de hacerlo, parecido a una obra absurda de teatro que nadie presta atención sin embargo no pierde su encanto.

                   Alba en celo de tanto abrevar de amores
                              la ilusión jamás descansa


Edificio de la Moderna Poesía en la calle Obispo, de la Habana, Cuba. Art Déco.
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