Desnuda llega la mar hasta la piedra
Has querido ser mar alguna vez
El deseo vence al miedo
En mundos de papel picado tus labios se fueron descubriendo. Blog de experimentación literaria
Te he dejado viajar,
conocer la diversidad reflejada
en los más insospechados colores,
aromas o aspectos de la vida,
he guiado tus pasos inseguros
para vislumbrar en los espejos
donde reposas la mirada,
aunque sea un momento,
tu rostro desconocido.
Te he vigilado mientras volabas
de un continente a otro,
de un tiempo a otro,
para saber más
y más de la cara invisible
del milagro de los rascacielos,
de los templos olvidados en la soledad
de las cumbres inalcanzables de las montañas
o en la estremecedora profundidad de las cavernas.
Te inspiré cuando elegiste la costa
venturosa –ya te lo dije- de la península
para apreciar más aún la vida y para ver
más allá de los ciento de miles de brazos
de la que se llevó consigo la inmensidad de cuerpos
sin vida que siguieron viviendo
en las almas (que, de repente, hubieron de partir)
y en el corazón de los que quedaron sólo con los recuerdos vivos,
con lágrimas y con la provocación de entender...
¿Es acaso responsable el hombre por sus sueños?
Durmiendo, corre y grita en los campos otoñales,
ya la casta princesa estrecha entre sus brazos,
y la llama en su cabello es como antorcha en el camino.
¿Es acaso responsable el hombre por sus visiones nocturnas?
Durmiendo es perseguido con saña, sus tropas
dispersas, sus palacios en llamas, su ejército vencido
y el mar sobre sus ojos como una capa de armiño.
¿Es acaso el hombre responsable por un pedacito de helecho?
Una pesadilla amarillenta en sus pensamientos y su garganta.
Afuera el sol. ¿Por qué en la oscuridad escapa
y en la penumbra corre hacia la selva inhóspita?
¿Es acaso responsable el hombre por el azul de sus venas?
Su mano tiembla en el deseo. ¿Qué sobresalta su corazón?
¿Qué encantamiento baja por su sangre mientras,
lentamente, por sus miembros se funde el plomo?