Después de ver la boca sin fuerzas
que ha quedado a merced del requiebro
la furia al pasear la mirada en el mundo
como el que pone tristeza tibia de su aliento
en el pobre cementerio de los ojos adornados de prisa
puesta a cabalgar sobre los miedos infinitos del camino
hambreados y difuntos de palabras
Tan complejo el encomiable aspecto que al pasar parto y me detengo
entanto busco y no encuentro el destello que fue pasado y desprovisto
de todo aquello que se esconde a mi paso como si la vida me debiera
cuando solo fue una noche de naufragio lo ofrecido
un chispazo de locura
algo dado a cambio de otro tanto
que envuelve zigzagueante la trinchera donde mueren los dolores
sombra de hileras verdes al calor del mediodía
para olvidar lo poco que disfraza el esqueleto
al enfrentarse a la conciencia
cuando pide cuentas
En mundos de papel picado tus labios se fueron descubriendo. Blog de experimentación literaria
sábado, 23 de marzo de 2013
miércoles, 20 de marzo de 2013
Frustrado
Desandar tropiezos
abofetear la noche como si esta fuera
el enemigo a vencer
Bien calculado el servil entorno al que se enfrenta
Los ojos traducen de la misma forma
lo que la experiencia aprehende
Es cosa de los instintos
el vértigo de los impulsos hacia el barranco
abofetear la noche como si esta fuera
el enemigo a vencer
Bien calculado el servil entorno al que se enfrenta
Los ojos traducen de la misma forma
lo que la experiencia aprehende
Es cosa de los instintos
el vértigo de los impulsos hacia el barranco
martes, 19 de marzo de 2013
Oda a Salvador Dalí. Federico García Lorca. España.

Una rosa en el alto jardín que tu deseas.
Una rueda en la pura sintaxis del acero.
Desnuda la montaña de niebla impresionista.
Los grises oteando sus balaustradas últimas.
Los pintores modernos, en sus blancos estudios
cortan la flor aséptica de la raíz cuadrada.
En las aguas del Sena un iceberg de mármol
enfría las ventanas y disipa las yedras.
El hombre pisa fuerte las calles enlosadas.
Los cristales esquivan la magia del reflejo.
El Gobierno ha cerrado las tiendas de perfume.
La máquina eterniza sus compases binarios.
Una ausencia de bosques, biombos y entrecejos
yerra por los tejados de las casas antiguas.
El aire pulimenta su prisma sobre el mar
y el horizonte sube como un gran acueducto.
Marineros que ignoran el vino y la penumbra,
decapitan sirenas en los mares de plomo.
La Noche, negra estatua de la prudencia, tiene
el espejo redondo de la luna en su mano.
Un deseo de formas y límites nos gana.
Viene el hombre que mira con el metro amarillo.
Venus es una blanca naturaleza muerta
y los coleccionistas de mariposas huyen.
*
Cadaqués, en el fiel del agua y la colina,
eleva escalinatas y oculta caracolas.
Las flautas de madera pacifican el aire.
Un viejo dios silvestre da frutas a los niños.
Sus pescadores duermen, sin ensueño, en la arena.
En alta mar les sirve de brújula una rosa.
El horizonte virgen de pañuelos heridos
junta los grandes vidrios del pez y de la luna.
Una dura corona de blancos bergantines
ciñe frentes amargas y cabellos de arena.
Las sirenas convencen, pero no sugestionan,
y salen si mostramos un vaso de agua dulce.
*
¡Oh Salvador Dalí, de voz aceitunada!
No elogio tu imperfecto pincel adolescente
ni tu color que ronda la color de tu tiempo,
pero alabo tus ansias de eterno limitado.
Alma higiénica, vives sobre mármoles nuevos.
Huyes la oscura selva de formas increíbles.
Tu fantasía llega donde llegan tus manos,
y gozas el soneto del mar en tu ventana.
El mundo tiene sordas penumbras y desorden,
en los primeros términos que el humano frecuenta.
Pero ya las estrellas ocultando paisajes,
señalan el esquema perfecto de sus órbitas.
La corriente del tiempo se remansa y ordena
en las formas numéricas de un siglo y otro siglo.
Y la Muerte vencida se refugia temblando
en el círculo estrecho del minuto presente.
Al coger tu paleta, con un tiro en un ala,
pides la luz que anima la copa del olivo.
Ancha luz de Minerva, constructora de andamios,
donde no cabe el sueño ni su flora inexacta.
Pides la luz antigua que se queda en la frente,
sin bajar a la boca ni al corazón del hombre.
Luz que temen las vides entrañables de Baco
y la fuerza sin orden que lleva el agua curva.
Haces bien en poner banderines de aviso,
en el límite oscuro que relumbra de noche.
Como pintor no quieres que te ablande la forma
el algodón cambiante de una nube imprevista.
El pez en la pecera y el pájaro en la jaula.
No quieres inventarlos en el mar o en el viento.
Estilizas o copias después de haber mirado
con honestas pupilas sus cuerpecillos ágiles.
Amas una materia definida y exacta
donde el hongo no pueda poner su campamento.
Amas la arquitectura que construye en lo ausente
y admites la bandera como una simple broma.
Dice el compás de acero su corto verso elástico.
Desconocidas islas desmienten ya la esfera.
Dice la línea recta su vertical esfuerzo
y los sabios cristales cantan sus geometrías.
*
Pero también la rosa del jardín donde vives.
¡Siempre la rosa, siempre, norte y sur de nosotros!
Tranquila y concentrada como una estatua ciega,
ignorante de esfuerzos soterrados que causa.
Rosa pura que limpia de artificios y croquis
y nos abre las alas tenues de la sonrisa.
(Mariposa clavada que medita su vuelo.)
Rosa del equilibrio sin dolores buscados.
¡Siempre la rosa!
*
¡Oh Salvador Dalí de voz aceitunada!
Digo lo que me dicen tu persona y tus cuadros.
No alabo tu imperfecto pincel adolescente,
pero canto la firme dirección de tus flechas.
Canto tu bello esfuerzo de luces catalanas,
tu amor a lo que tiene explicación posible.
Canto tu corazón astronómico y tierno,
de baraja francesa y sin ninguna herida.
Canto el ansia de estatua que persigues sin tregua
el miedo a la emoción que te aguarda en la calle.
Canto la sirenita de la mar que te canta
montada en bicicleta de corales y conchas.
Pero ante todo canto un común pensamiento
que nos une en las horas oscuras y doradas.
No es el Arte la luz que nos ciega los ojos.
Es primero el amor, la amistad o la esgrima.
Es primero que el cuadro que paciente dibuja
sel seno de Teresa, la de cutis insomne,
el apretado bucle de Matilde la ingrata,
nuestra amistad pintada como un juego de oca.
Huellas dactilográficas de sangre sobre el oro,
rayen el corazón de Cataluña eterna.
Estrellas como puños sin halcón te relumbren,
mientras que tu pintura y tu vida florecen.
No mires la clepsidra con alas membranosas,
ni la dura guadaña de las alegorías.
Viste y desnuda siempre tu pincel en el aire,
frente a la mar poblada con barcos y marinos.
jueves, 14 de marzo de 2013
Estaré.
Estaré de algún modo
en los aplausos
el viento
las palabras dichas
en la música de olas que huelen a madera y vino
estaré posiblemente en la memoria de los idos
dónde el viento se conjuga con el valle
en la siempre fresca razón de los sentidos
más allá de lo imposible
porque quiero y eso basta
para dar al traste a las distancias
y dejar volar las aves prisioneras
al batiente verdor de los palmares
de seguro entre las manos
del que ama
del amigo
del que espera.
en los aplausos
el viento
las palabras dichas
en la música de olas que huelen a madera y vino
estaré posiblemente en la memoria de los idos
dónde el viento se conjuga con el valle
en la siempre fresca razón de los sentidos
más allá de lo imposible
porque quiero y eso basta
para dar al traste a las distancias
y dejar volar las aves prisioneras
al batiente verdor de los palmares
de seguro entre las manos
del que ama
del amigo
del que espera.
miércoles, 13 de marzo de 2013
Felices los normales. Roberto Fernández Retamar. Cuba
Felices los normales, esos seres extraños,
Los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho, un hijo delincuente,
Una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida,
Los que no han sido calcinados por un amor devorante,
Los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco más,
Los llenos de zapatos, los arcángeles con sombreros,
Los satisfechos, los gordos, los lindos,
Los rintintín y sus secuaces, los que cómo no, por aquí,
Los que ganan, los que son queridos hasta la empuñadura,
Los flautistas acompañados por ratones,
Los vendedores y sus compradores,
Los caballeros ligeramente sobrehumanos,
Los hombres vestidos de truenos y las mujeres de relámpagos,
Los delicados, los sensatos, los finos,
Los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles.
Felices las aves, el estiércol, las piedras.
Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sueños,
Las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan
Y nos construyen, los más locos que sus madres, los más borrachos
Que sus padres y más delincuentes que sus hijos
Y más devorados por amores calcinantes.
Que les dejen su sitio en el infierno, y basta.
Las Disquisiciones y los Señoríos. De la plaquette " Revolución qué has hecho con la patria.
En afrenta y oprobios sumidos fui criado
en el culto oneroso de tiranos
a la siniestra del todopoderoso imperio de los empobrecidos
para servir de miedo al engranaje
Puse todo mi empeño en procurarme un lugar
para soñar donde nadie pudiera estar presente
Incluso en medio de la plaza rodeado de la plebe combatiente
un poco de abstracción contaba entonces
Por dentro la paz sin ser total dejaba espacios donde caminar
a gusto
afuera el caos se confundía con el orden habitual de los relajos
se daban la mano los que no sabían ni esperaban nada
al día siguiente, con los promotores de la ruina
que tampoco imaginaban la locura
pero accedían al destrozo en nombre de consignas
que nunca fueron ni remotamente cumplidas
Así forje con entusiasmo un mundo paralelo al mundo externo
sin piruetas, maquillaje y acomodo
sin pisar a nadie en la escalera que mediocres
usaban para alcanzar el cielo raso de una gloria
por demás efímera y compleja donde más valía no figurar
que llamar de todos la atención
Las palabras cotidianas fueron pronto desdeñadas por decreto
y surgió un idioma nuevo en función de nuevos intereses
se le dio fachada de comunidad y bienestar de todos y con
todos
Prometiendo más allá del cielo, cuando los pensantes saben
que prometer nunca empobrece
Sin embargo nunca la lengua ha sido de fiar
se desboca a la menor provocación y no sabe ni pedir
disculpas
ni resolver los destrozos que hace cuando no se mide en su
función
tan cercana del cerebro en relación a los pies que se sumergen
La distancia acaba por hacer visible tanto errores como
aciertos
pone en su lugar las intenciones
sin embargo solo resultados valen al hacer el recuento de los
tiempos
y esos, sin que quepa la menor duda, dejan desnudas las ideas
las disquisiciones y los señoríos.
martes, 12 de marzo de 2013
Mi Azul 75
Entre Las Vegas y Ontario, California.
la furia azul posa la vista en Ontario
deshace la intermitencia de las líneas blancas
Tres Mosqueteros
y la música de Hector Lavoe
vida de trashumante en función de un mal destino
El jaquet de corredor y los zapatos de cuero brasileño
en noche grata que se vuelve infierno
Era mi sedán De Ville con el tanque lleno
y la conciencia vacía
Ella lo sabía
más la buena vida dictaba
Ocho cilindros rugen por el desierto
la ciudad del juego queda detrás
La cuatro cabezas zigzaguea en el asfalto
Los besos de dinero se olvidan pronto
cuando la desgracia pone distancia definitiva
Cada inercia deja gritos en la tierra
donde el río que me lleva se desnuda
hacia un foso interminable de recuerdos
voy cayendo y me sostengo de tu cuerpo que se aleja
de tus labios que se desdibujan
invisibles mordidas de metal contra la orilla
sin querer el alma se ha manchado
entre tanto la mirada ida
descubre en un recodo lo que espera
una franja de luz lanza el aviso
se desangra la visión ante la arena
de mil playas que chocan con la costa
y a lo lejos por primera vez
tus ojos se abren a los míos
serenos diques del atardecer
infinitos mundos que se entregan
Lado a lado del camino las chispas incendian
la tarde fuego que acaricia la cinta
Pienso en los quejidos del Tritón sobre la arena
los pasillos aún oliendo a fresco
la brisa que traspasa los vidrios
el aire acondicionado me relaja
Y siempre tú pedazo de tierra florecida
en algún lado del mundo de arenas que sortea
la nave errante del pirata
esquivo los tres metros de olas sobre el muro
de un malecón a prueba de distancias
entre una boca reseca y unos ojos que se nublan
Dos cuchillos de sangre van dejando herida la carretera
lunes, 11 de marzo de 2013
Atreverse. Rolando Escardó.
Que se levante alguno
y diga y haga
o lance la primera piedra.
Que se levante alguno entre vosotros
que se atreva a levantarse
somos los hombres coronados de muerte
precipitándose en el vacío
Que se levante un hombre entre nosotros
un hombre contra el mundo
par el mundo.
Tan solo un hombre mire al sol y no se quede ciego...
y diga y haga
o lance la primera piedra.
Que se levante alguno entre vosotros
que se atreva a levantarse
somos los hombres coronados de muerte
precipitándose en el vacío
Que se levante un hombre entre nosotros
un hombre contra el mundo
par el mundo.
Tan solo un hombre mire al sol y no se quede ciego...
miércoles, 6 de marzo de 2013
Poema de Amor. Jorg Fauser. Alemania
Cuando nos queríamos
no nos queríamos a nosotros mismos.
no nos queríamos a nosotros mismos.
Cuando declaramos la guerra
ya nos habíamos dado por vencidos.
ya nos habíamos dado por vencidos.
Cuando estuvimos derrotados
esforzamos la historia.
esforzamos la historia.
Cuando estuvimos solos,
lo acallamos con música.
lo acallamos con música.
Cuando nos separamos
permanecimos en el mismo lugar.
permanecimos en el mismo lugar.
Así acabamos pronto otra vez en los brazos del otro
y llamamos a eso un poema de amor,
y llamamos a eso un poema de amor,
pero ningún poema nos explica
el miedo al amor
el miedo al amor
ni por qué el cielo era tan azul
cuando nos encontramos,
cuando nos encontramos,
ni por qué seguirá siendo tan azul
cuando muramos
cuando muramos
tú para ti
yo para mí.
yo para mí.
lunes, 4 de marzo de 2013
Soneto de las vocales. Arthur Rimbaud. Francia.
A negra, E blanca, I roja, U verde, O azul: vocales,
algún día diré vuestro origen secreto;
A, negro corsé velludo de moscas relucientes
que se agitan en torno de fetideces crueles,
golfos de sombra; E, candor de nieblas y de tiendas,
lanzas de glaciar fiero, reyes blancos, escalofríos de umbelas;
I, púrpura, sangre, esputo, reír de labios bellos
en cóleras terribles o embriagueces sensuales;
U, ciclos, vibraciones divinas de los mares verduscos,
paz de campo sembrado de animales, paz de arrugas
que la alquimia imprimió en las frentes profundas;
O, supremo clarín de estridencias extrañas,
silencio atravesado de Ángeles y de Mundos;
O, la Omega, el reflejo violeta de sus Ojos.
Foto : Pintor Claude-Henri Bartoli. Lugar: Casa José Othón. Expo. Variaciones Plásticas sobre El Poema Vocales. 1ro. Marzo 2013.
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