Acomodo en la bolsa lo elemental aligera mi penael ronco sonar del barco la madera hinchada abre víasen caminos azules rompen la quietud La boina jamaiquina guarecedel calor el pecho vuelto cámara vieja en los mundos que inventome resguarda
En tanto se va la tarde lustrael viejo mago del mundo elsombrero de copa Afuera todo pasa sin sorpresas mientras se va formando dentro del satén la historia entre azules remolinos voces de distantes astros La poca vista imagina el recorrer dedos la paciencia conjuga la brisa con la luz perfecta de la mariposa
Debe con maña de mago tocar la piel que puso Dios algún día en alas luminosas al quedar sin voz ante la bien amada Anda y anda la vida entretejiendo madejas viajera en inquieta senda de los alisios duda en sentar bandera poner sobre su cuerpo a bailar la intransigente insignia vencer lo adverso del terruño entre rejas que ceden al silencio Da paso a madrugadores que van a ciegas por la vida suplicando el pan en las calzadas sin meditar, que pone rumbo sobre los seres el que todos mencionan en ruegos cuando el agua llega al cuello No ha nacido nadie para morir antes que la voz del empleador lo ordene pues no fue traída en balde cuando el mundo se formaba sobre el fondo de un sombrero de mago edward weston. fotografo
La pirámide tiene cuatro escaleras hacía la cúspide, y cada una tiene 91 escalones, más uno, que representan en total los días del calendario maya
A Yucatán tierra queridísima!
Tras sí refleja el polvo la muerte del guerrero sembrada en todas las arenas La pálida encomienda del bisoño entabla la última partida de la esfera acomoda un surtidor de luces que pinta de matices el sueño del profeta testimonio del mosaico destinado a lo divino escudriña paciente los letargos donde viajan tantos mundos en la hoja
Clama a la luna en la gota de agua reflejada himno de palabras desconocidas no por ello la intención desmaya se hace eco que lo marca entre manos secas y rostros perdidos La risa natural de los infantes deja un sabor incierto para un futuro que se ve cercano Sentado en la silla del que manda la vista perdida en la leyenda hace destellar las plumas de quetzal mecidas por el viento La piedra puesta ante el mundo barre imaginariamente el aire todo el legado del sueño desbordado convierte los días en peldaños
Mítica sierpe que aparece para besar la tierra El polvo en la fina tela del ocaso augurio de horizonte nuevo hace que se levante del campo la majestuosa belleza Besa la frente de la niña al ponerle corola de princesa Bebe el poeta té de chaya al borde del cenote donde duermen las doncellas
Desde este irregular fondo en me hallo naufrago sin saber sobreviviente mis penas invocan el futuro con la incierta certeza del presente Dame tu cuello de tanto beso-mordisco Fuego y dique para aferrarme como nunca antes a tu mundo Que la fe me pierde y los domingos temo a Dios aunque lo amo Tira la moneda al aire que hoy toca hundirnos en sábanas de polvo y la ventisca me ha cegado A tientas te camino entre pensamientos muda-intriga, desnudo bebo el vino que posees único entre tantos La tarde alarga el día envuelta del sopor de una tiniebla falsa, facilita cauta el deseo que converge foto del autor.
Todo el mar con su espuma perfora la tierra de Dios los besos crecen sobre la hierba se ofrece desnuda la ansiedad Oficio ingrato que no salva las distancias Donde quedan brazas llegado el fin estarás tinta sobre cartulina. Punto de fuga. A. Collado. 2013.
Cuando se van aquellos nos damos cuenta de lo breve que es la vida los que nos antecedieron y antes otros que nos sentaban en sus piernas haciéndonos soñar con países donde el sol hacía nacer manzanos y los plátanos eran salchichas amarillas derramadas por el campo cuando nos tocó ser nosotros no supimos armar la misma historia corren otros tiempos los niños se rompieron juegan a comprar armas en las calles y se matan por otra fantasía