Quien medita sobre el tiempo
acaba por amarlo
al menos lo escudriña intentando ubicar la pregunta justa
para la respuesta conocida
Piensa en la tarde que se pierde en horas
de la vida que entrega
sin saber que hacer
con ocasos que no esperan
conquistar el futuro
Lo que ambiciona no es tanto descifrar el mañana
si no retener algo del ahora
En mundos de papel picado tus labios se fueron descubriendo. Blog de experimentación literaria
sábado, 14 de abril de 2012
jueves, 12 de abril de 2012
Magdalena. Olimpia Badillo. Cd. Fernández. San Luis Potosí.
Hoy es martes
un martes cualquiera en el que el viento rompe nubes
y llueve aunque no sea mayo.
Otro mayo como aquel
y otro martes desde entonces el mismo,
en que la tarde busca las esquinas
para apoyar la espalda
y dejar a la vista la desnudez
y el precio:
Cuánto por esta tarde
o por lo que del día resta,
cuánto por maquillarme el alma
por despintarme el sueño que no alcanzo
por lavar de mis pómulos el rubor barato
y untarles otro aliento.
Cuánto por alquilar mi voz así : sin júbilo
sin heroísmos
de madre-mujer-hermana-hija-novia-amante-
todas menos yo.
cuánto por esta bocacalle que soy, seré-eres-somos
sable para bien-herir la compasión
antes de la cruz de siete días.
Hoy es martes
martirio mortajado a golpes de caricias
martes que duele en cada puerta
martes con olor a gato negro y carmesí marchito
por el ocio de cada lunes
en que "ni las gallinas ponen".
Martes de buena suerte con escalera y todo
de mano abierta para dar y repartir amor.
Hoy es martes , Magdalena.
Hoy toca abrir tu puerta y dar limosna
a cada sentenciado.
Hoy toca mojar el pan ácido del día de ayer
con el que iban a pagarte la jornada.
Hoy abren los azahares la espiga de su aroma
y los dioses dulces, generosos y amantes
bajan a la tierra para asirse a ti.
Hoy es martes Magdalena:
¿ Ya viste que estás más bella que la virgen?
un martes cualquiera en el que el viento rompe nubes
y llueve aunque no sea mayo.
Otro mayo como aquel
y otro martes desde entonces el mismo,
en que la tarde busca las esquinas
para apoyar la espalda
y dejar a la vista la desnudez
y el precio:
Cuánto por esta tarde
o por lo que del día resta,
cuánto por maquillarme el alma
por despintarme el sueño que no alcanzo
por lavar de mis pómulos el rubor barato
y untarles otro aliento.
Cuánto por alquilar mi voz así : sin júbilo
sin heroísmos
de madre-mujer-hermana-hija-novia-amante-
todas menos yo.
cuánto por esta bocacalle que soy, seré-eres-somos
sable para bien-herir la compasión
antes de la cruz de siete días.
Hoy es martes
martirio mortajado a golpes de caricias
martes que duele en cada puerta
martes con olor a gato negro y carmesí marchito
por el ocio de cada lunes
en que "ni las gallinas ponen".
Martes de buena suerte con escalera y todo
de mano abierta para dar y repartir amor.
Hoy es martes , Magdalena.
Hoy toca abrir tu puerta y dar limosna
a cada sentenciado.
Hoy toca mojar el pan ácido del día de ayer
con el que iban a pagarte la jornada.
Hoy abren los azahares la espiga de su aroma
y los dioses dulces, generosos y amantes
bajan a la tierra para asirse a ti.
Hoy es martes Magdalena:
¿ Ya viste que estás más bella que la virgen?
Libertad
La libertad es el sueño del esclavo.
Por el fuego pasa a convertirse en mariposa el avatar del guerrero
conquista los espacios donde escribe su destino
Tanto ir en busca de metáforas
sin admitir que aún no sabe el secreto del susurro
que al viento habla y las piedras simulan mundo nuevo
Recreada a expensas de la lluvia la voz clara del que canta
sonrisa sin miedo en la noche de los sueños
poesía escrita en la piedra misma
El vigilar del ave mientras intenta detener el ataque
arremeter contra todo mutando en figura exquisita
Amar la libertad
en las cosas que escapan de ser vistas
templar conciencia sin fraguar aún
en la batalla insigne
ordenar que se inserten las consignas
medir los resultados
ante la carne expuesta
En la maravillosa acción del día
entregarse todo
Por el fuego pasa a convertirse en mariposa el avatar del guerrero
conquista los espacios donde escribe su destino
Tanto ir en busca de metáforas
sin admitir que aún no sabe el secreto del susurro
que al viento habla y las piedras simulan mundo nuevo
Recreada a expensas de la lluvia la voz clara del que canta
sonrisa sin miedo en la noche de los sueños
poesía escrita en la piedra misma
El vigilar del ave mientras intenta detener el ataque
arremeter contra todo mutando en figura exquisita
Amar la libertad
en las cosas que escapan de ser vistas
templar conciencia sin fraguar aún
en la batalla insigne
ordenar que se inserten las consignas
medir los resultados
ante la carne expuesta
En la maravillosa acción del día
entregarse todo
lunes, 9 de abril de 2012
Resquicios. Angel Carlos Sánchez. Acapulco. México.1967
La boca y la esperanza, el sueño
son grietas que permiten intercambio.
En algún lugar del mar
hay un resquicio
por donde el agua se derrama
hacia otro tiempo.
En algún lugar del mal
hay un punto de frescura
donde es posible
que se funda la utopía.
En algún lugar hay un lugar
que, por no serlo,
permite la existencia,
el movimiento
y el descanso
son grietas que permiten intercambio.
En algún lugar del mar
hay un resquicio
por donde el agua se derrama
hacia otro tiempo.
En algún lugar del mal
hay un punto de frescura
donde es posible
que se funda la utopía.
En algún lugar hay un lugar
que, por no serlo,
permite la existencia,
el movimiento
y el descanso
domingo, 8 de abril de 2012
Otra herida
A Heriberto Hernández , poeta de Camajuaní
Los ojos que han visto no dejan de asombrarse
puedo imaginar perfectamente el ocaso del miedo
en desafiante mueca al infinito
enroscada ante la letra que expulsa
de un movimiento súbito
se apodera de las manos que ha besado tantas veces y temiendo verlas irse
las envuelve codiciable entre su pecho y el mañana
que ya no importa
No me dejen saber la desgracia de otra muerte
cuando hay tanto por saber de quién escribe
Hasta el fondo en fojas desordenadas cae la imagen del poeta
lo observa el ojo impasible del águila americana
acostumbrada a los actos más disimbolos
la idea de mil mundos se dispersa en la caída
Raído el soporte de la vida encuentra en su abandono
un lugar donde poder quedarse quieta el alma
en tanto el juicio llega y la manada de secuaces
se repone
sábado, 7 de abril de 2012
Un poema- tal vez un sueño- para viajeros. Jerome Rothenberg
Ojos claros el árbol
es amigable
incluso un poco lento
dice el amigo Gerónimo
mi reloj marca las
3:15
camino por la vieja esquina de Main Street
pasando el Teatro
Séneca y cruzo
el puente qué tal
ciudadanos
de Salamanca
qué tal dicen los perros
él es amigo del árbol
y mío
él es un tonto color
amarillo ojos que brillan
un poco dentro de los ojos
en Yucatán los cielos nunca están
vacíos y los árboles
de Yucatán hablan lengua maya
alguien nos dijo:
van de viaje
jueves, 5 de abril de 2012
Un día cotidiano.
En la calle se desviste la esencia
en busca de algo que ofrezca sentido
y de pronto más allá de la propia frontera
se descubre en objetos que nos pueblan
fundido así al quedo embrujo
llegamos al lugar del mago
que esconde bajo las tapas el ingreso del día
a costa de los tercos
más allá del ruido de un frenazo a tiempo
brutal y llamativo
la joven pasa estimulando la vista
y todos apuestan a saber sobre su itinerario
en la banqueta aburrida que transita
Pocos miran la mano que se extiende por alguna moneda
y el olor agrio del sudor de los pordioseros
piensan que su dinero no será para comprar Mezcal barato
la dulce droga de los pobres enterrados a la sombra de las cortinas
El vello axilar de la vendedora de frutas recuerda al hombre primitivo
me remito al respeto al derecho ajeno y sigo rumbo a la prestamista
en busca de algo que ofrezca sentido
y de pronto más allá de la propia frontera
se descubre en objetos que nos pueblan
fundido así al quedo embrujo
llegamos al lugar del mago
que esconde bajo las tapas el ingreso del día
a costa de los tercos
más allá del ruido de un frenazo a tiempo
brutal y llamativo
la joven pasa estimulando la vista
y todos apuestan a saber sobre su itinerario
en la banqueta aburrida que transita
Pocos miran la mano que se extiende por alguna moneda
y el olor agrio del sudor de los pordioseros
piensan que su dinero no será para comprar Mezcal barato
la dulce droga de los pobres enterrados a la sombra de las cortinas
El vello axilar de la vendedora de frutas recuerda al hombre primitivo
me remito al respeto al derecho ajeno y sigo rumbo a la prestamista
Sueño # 1
Me vi de pronto en el marasmo de una vida ajenamente mía
roto en cada arista
con temor a herirme
Asoma en la esperanza
algo parecido a un destello
tal vez espíritu de paz en forma incomprensible
envuelto en la ocasión de ser frontera
entre sensitivas cosas del pasado
De sueño cubro horas del descanso
viejos fantasmas se aproximan
se codean cual si nada los que un día fueron
en tanto forman parte del olvido
Donde estoy huele a miel
marca líneas la esbelta dulce
bajo un cielo sin sol que me desborda
el olor a campo inunda la extensión de una cama que flota
al final de un surco interminable
El cielo es tan grande como el camino de regreso a casa
Cómo puedo recordar tal olor
cuando el mundo está por estallar
la última Monarca aún no deja el jardín que le propuse
veo la estela del ferrocarril de Tallapiedra
ennegrecer todo
Sentado en la estación donde no hay tren que arribe
escucho el silbido interminable de la alarma
roto en cada arista
con temor a herirme
Asoma en la esperanza
algo parecido a un destello
tal vez espíritu de paz en forma incomprensible
envuelto en la ocasión de ser frontera
entre sensitivas cosas del pasado
De sueño cubro horas del descanso
viejos fantasmas se aproximan
se codean cual si nada los que un día fueron
en tanto forman parte del olvido
Donde estoy huele a miel
marca líneas la esbelta dulce
bajo un cielo sin sol que me desborda
el olor a campo inunda la extensión de una cama que flota
al final de un surco interminable
El cielo es tan grande como el camino de regreso a casa
Cómo puedo recordar tal olor
cuando el mundo está por estallar
la última Monarca aún no deja el jardín que le propuse
veo la estela del ferrocarril de Tallapiedra
ennegrecer todo
Sentado en la estación donde no hay tren que arribe
escucho el silbido interminable de la alarma
lunes, 2 de abril de 2012
Frases para un porque.
Uno está en peligro todos los días de convertirse en aquel
que los demás aceptan y desean
Si fuera posible saber dónde buscar fortuna
y desandar fuera dable a los anillos de vida
el rojo de la flor de ayer lo seria mañana
Si poseer, se diera al cabo, tras anunciar la primavera
todas las mariposas diera vértigo a la prisa
de una sonrisa de niña atrapada en la memoria
para que se escribe, me pregunto
Para cambiar la vida
que sangra en la pobreza
más que de barcos que zarpan y sirenas que lamen
melancólicas heridas
que los demás aceptan y desean
Si fuera posible saber dónde buscar fortuna
y desandar fuera dable a los anillos de vida
el rojo de la flor de ayer lo seria mañana
Si poseer, se diera al cabo, tras anunciar la primavera
todas las mariposas diera vértigo a la prisa
de una sonrisa de niña atrapada en la memoria
para que se escribe, me pregunto
Para cambiar la vida
que sangra en la pobreza
más que de barcos que zarpan y sirenas que lamen
melancólicas heridas
domingo, 1 de abril de 2012
El Cuervo. Edgar Allan Poe. Escrita en 1845.
Una fosca media noche, cuando en tristes reflexiones,
sobre más de un raro infolio de olvidados cronicones
inclinaba soñoliento la cabeza, de repente
a mi puerta oí llamar;
como si alguien, suavemente, se pusiese con incierta
mano tímida a tocar:
“¡Es —me dije— una visita que llamando está a mi puerta:
eso es todo y nada más!”.
sobre más de un raro infolio de olvidados cronicones
inclinaba soñoliento la cabeza, de repente
a mi puerta oí llamar;
como si alguien, suavemente, se pusiese con incierta
mano tímida a tocar:
“¡Es —me dije— una visita que llamando está a mi puerta:
eso es todo y nada más!”.
¡Ah! bien claro lo recuerdo: era el crudo mes del hielo,
y su espectro cada brasa moribunda enviaba al suelo.
Cuán ansioso el nuevo día deseaba, en la lectura
procurando en vano hallar
tregua a la honda desventura de la muerte de Leonora;
la radiante, la sin par
virgen pura a quien Leonora los querubes llaman, hora
ya sin nombre... ¡nunca más!
y su espectro cada brasa moribunda enviaba al suelo.
Cuán ansioso el nuevo día deseaba, en la lectura
procurando en vano hallar
tregua a la honda desventura de la muerte de Leonora;
la radiante, la sin par
virgen pura a quien Leonora los querubes llaman, hora
ya sin nombre... ¡nunca más!
Y el crujido triste, incierto, de las rojas colgaduras
me aterraba, me llenaba de fantásticas pavuras,
de tal modo que el latido de mi pecho palpitante
procurando dominar,
“¡Es, sin duda, un visitante —repetía con instancia—
que a mi alcoba quiere entrar:
un tardío visitante a las puertas de mi estancia...,
eso es todo, y nada más!”.
me aterraba, me llenaba de fantásticas pavuras,
de tal modo que el latido de mi pecho palpitante
procurando dominar,
“¡Es, sin duda, un visitante —repetía con instancia—
que a mi alcoba quiere entrar:
un tardío visitante a las puertas de mi estancia...,
eso es todo, y nada más!”.
Poco a poco, fuerza y bríos fue mi espíritu cobrando:
“Caballero —dije— o dama: mil perdones os demando;
mas, el caso es que dormía, y con tanta gentileza
me vinisteis a llamar,
y con tal delicadeza y tan tímida constancia
os pusisteis a tocar,
que no oí” —dije— y las puertas abrí al punto de mi estancia;
¡sombras sólo y... nada más!
“Caballero —dije— o dama: mil perdones os demando;
mas, el caso es que dormía, y con tanta gentileza
me vinisteis a llamar,
y con tal delicadeza y tan tímida constancia
os pusisteis a tocar,
que no oí” —dije— y las puertas abrí al punto de mi estancia;
¡sombras sólo y... nada más!
Mudo, trémulo, en la sombra por mirar haciendo empeños,
quedé allí —cual antes nadie los soñó— forjando sueños;
mas profundo era el silencio, y la calma no acusaba
ruido alguno... resonar
sólo un nombre se escuchaba que en voz baja a aquella hora
yo me puse a murmurar,
y que el eco repetía como un soplo: ¡Leonora..!
Esto apenas, ¡nada más!
quedé allí —cual antes nadie los soñó— forjando sueños;
mas profundo era el silencio, y la calma no acusaba
ruido alguno... resonar
sólo un nombre se escuchaba que en voz baja a aquella hora
yo me puse a murmurar,
y que el eco repetía como un soplo: ¡Leonora..!
Esto apenas, ¡nada más!
A mi alcoba retornando con el alma en turbulencia,
pronto oí llamar de nuevo, esta vez con más violencia:
“De seguro —dije— es algo que se posa en mi persiana;
pues, veamos de encontrar
la razón abierta y llana de este caso raro y serio,
y el enigma averiguar;
¡Corazón! Calma un instante, y aclaremos el misterio..:
es el viento, y nada más!”.
pronto oí llamar de nuevo, esta vez con más violencia:
“De seguro —dije— es algo que se posa en mi persiana;
pues, veamos de encontrar
la razón abierta y llana de este caso raro y serio,
y el enigma averiguar;
¡Corazón! Calma un instante, y aclaremos el misterio..:
es el viento, y nada más!”.
La ventana abrí, y con rítmico aleteo y garbo extraño,
entró un cuervo majestuoso de la sacra edad de antaño.
Sin pararse ni un instante ni señales dar de susto,
con aspecto señorial,
fue a posarse sobre un busto de Minerva que ornamenta
de mi puerta el cabezal;
sobre el busto que de Palas la figura representa
fue y posóse, y ¡nada más!
entró un cuervo majestuoso de la sacra edad de antaño.
Sin pararse ni un instante ni señales dar de susto,
con aspecto señorial,
fue a posarse sobre un busto de Minerva que ornamenta
de mi puerta el cabezal;
sobre el busto que de Palas la figura representa
fue y posóse, y ¡nada más!
Trocó entonces el negro pájaro en sonrisas mi tristeza
con su grave, torva y seria, decorosa gentileza;
y le dije: “Aunque la cresta calva llevas, de seguro
no eres cuervo nocturnal,
viejo, infausto cuervo oscuro, vagabundo en la tiniebla...
Dime: ¿cuál tu nombre, cuál,
en el reino plutoniano de la noche y de la niebla..?”.
Dijo el cuervo: “¡Nunca más!”.
con su grave, torva y seria, decorosa gentileza;
y le dije: “Aunque la cresta calva llevas, de seguro
no eres cuervo nocturnal,
viejo, infausto cuervo oscuro, vagabundo en la tiniebla...
Dime: ¿cuál tu nombre, cuál,
en el reino plutoniano de la noche y de la niebla..?”.
Dijo el cuervo: “¡Nunca más!”.
Asombrado quedé oyendo así hablar al avechucho,
si bien su árida respuesta no expresaba poco o mucho;
pues preciso es convengamos en que nunca hubo criatura
que lograse contemplar
ave alguna en la moldura de su puerta encaramada,
ave o bruto reposar
sobre efigie en la cornisa de su puerta, cincelada,
con tal nombre: “Nunca más”.
si bien su árida respuesta no expresaba poco o mucho;
pues preciso es convengamos en que nunca hubo criatura
que lograse contemplar
ave alguna en la moldura de su puerta encaramada,
ave o bruto reposar
sobre efigie en la cornisa de su puerta, cincelada,
con tal nombre: “Nunca más”.
Mas el cuervo, fijo, inmóvil, en la grave efigie aquella,
sólo dijo esa palabra, cual si su alma fuese en ella
vinculada, ni una pluma sacudía, ni un acento
se le oía pronunciar...
Dije entonces al momento: “Ya otros antes se han marchado,
y la aurora al despuntar,
él también se irá volando cual mis sueños han volado”.
Dijo el cuervo: “¡Nunca más!”.
sólo dijo esa palabra, cual si su alma fuese en ella
vinculada, ni una pluma sacudía, ni un acento
se le oía pronunciar...
Dije entonces al momento: “Ya otros antes se han marchado,
y la aurora al despuntar,
él también se irá volando cual mis sueños han volado”.
Dijo el cuervo: “¡Nunca más!”.
Por respuesta tan abrupta como justa sorprendido,
“no hay ya duda alguna —dije—, lo que dice es aprendido;
aprendido de algún amo desdichado a quien la suerte
persiguiera sin cesar,
persiguiera hasta la muerte, hasta el punto de, en su duelo,
sus canciones terminar
y el clamor de su esperanza con el triste ritornelo
de: ¡Jamás, y nunca más!”.
“no hay ya duda alguna —dije—, lo que dice es aprendido;
aprendido de algún amo desdichado a quien la suerte
persiguiera sin cesar,
persiguiera hasta la muerte, hasta el punto de, en su duelo,
sus canciones terminar
y el clamor de su esperanza con el triste ritornelo
de: ¡Jamás, y nunca más!”.
Mas el cuervo provocando mi alma triste a la sonrisa,
mi sillón rodé hasta el frente de ave y busto y de cornisa;
luego, hundiéndome en la seda, fantasía y fantasía
dime entonces a juntar,
por saber qué pretendía aquel pájaro ominoso
de un pasado inmemorial,
aquel hosco, torvo, infausto, cuervo lúgubre y odioso
al graznar: “¡Nunca jamás!”.
mi sillón rodé hasta el frente de ave y busto y de cornisa;
luego, hundiéndome en la seda, fantasía y fantasía
dime entonces a juntar,
por saber qué pretendía aquel pájaro ominoso
de un pasado inmemorial,
aquel hosco, torvo, infausto, cuervo lúgubre y odioso
al graznar: “¡Nunca jamás!”.
Quedé aquesto investigando frente al cuervo, en honda calma,
cuyos ojos encendidos me abrasaban pecho y alma.
Esto y más —sobre cojines reclinado— con anhelo
me empeñaba en descifrar,
sobre el rojo terciopelo do imprimía viva huella
luminosa mi fanal,
terciopelo cuya púrpura ¡ay! jamás volverá ella
a oprimir, ¡ah, nunca más!
cuyos ojos encendidos me abrasaban pecho y alma.
Esto y más —sobre cojines reclinado— con anhelo
me empeñaba en descifrar,
sobre el rojo terciopelo do imprimía viva huella
luminosa mi fanal,
terciopelo cuya púrpura ¡ay! jamás volverá ella
a oprimir, ¡ah, nunca más!
Parecióme el aire, entonces, por incógnito incensario
que un querube columpiase de mi alcoba en el santuario,
perfumado. “Miserable ser —me dije—, Dios te ha oído,
y por medio angelical,
tregua, tregua y el olvido del recuerdo de Leonora
te ha venido hoy a brindar:
bebe, bebe ese nepente, y así todo olvida ahora”.
Dijo el cuervo: “¡Nunca más!”.
que un querube columpiase de mi alcoba en el santuario,
perfumado. “Miserable ser —me dije—, Dios te ha oído,
y por medio angelical,
tregua, tregua y el olvido del recuerdo de Leonora
te ha venido hoy a brindar:
bebe, bebe ese nepente, y así todo olvida ahora”.
Dijo el cuervo: “¡Nunca más!”.
“¡Oh, profeta —dije— o duende!, mas profeta al fin, ya seas
ave o diablo, ya te envía la tormenta, ya te veas
por los ábregos barrido a esta playa, desolado
pero intrépido, a este hogar
por los males devastado, dime, dime, te lo imploro:
¿Llegaré jamás a hallar
algún bálsamo o consuelo para el mal que triste lloro?”.
Dijo el cuervo: “¡Nunca más!”.
ave o diablo, ya te envía la tormenta, ya te veas
por los ábregos barrido a esta playa, desolado
pero intrépido, a este hogar
por los males devastado, dime, dime, te lo imploro:
¿Llegaré jamás a hallar
algún bálsamo o consuelo para el mal que triste lloro?”.
Dijo el cuervo: “¡Nunca más!”.
“¡Oh, Profeta –dije— o diablo! Por ese ancho, combo velo
de zafir que nos cobija, por el mismo Dios del cielo
a quien ambos adoramos, dile a esta alma adolorida,
presa infausta del pesar,
si jamás en otra vida la doncella arrobadora
a mi seno he de estrechar,
la alma virgen a quien llaman los arcángeles Leonora!”.
Dijo el cuervo: “¡Nunca más!”.
de zafir que nos cobija, por el mismo Dios del cielo
a quien ambos adoramos, dile a esta alma adolorida,
presa infausta del pesar,
si jamás en otra vida la doncella arrobadora
a mi seno he de estrechar,
la alma virgen a quien llaman los arcángeles Leonora!”.
Dijo el cuervo: “¡Nunca más!”.
“Esa voz, oh cuervo, sea la señal de la partida
—grité alzándome—, retorna, vuelve a tu hórrida guarida,
la plutónica ribera de la noche y de la bruma..!
¡De tu horrenda falsedad
en memoria, ni una pluma dejes, negra! ¡El busto deja!
¡Deja en paz mi soledad!
¡Quita el pico de mi pecho! ¡De mi umbral tu forma aleja..!”.
Dijo el cuervo: “¡Nunca más!”.
—grité alzándome—, retorna, vuelve a tu hórrida guarida,
la plutónica ribera de la noche y de la bruma..!
¡De tu horrenda falsedad
en memoria, ni una pluma dejes, negra! ¡El busto deja!
¡Deja en paz mi soledad!
¡Quita el pico de mi pecho! ¡De mi umbral tu forma aleja..!”.
Dijo el cuervo: “¡Nunca más!”.
¡Y aún el cuervo inmóvil, fijo, sigue fijo en la escultura,
sobre el busto que ornamenta de mi puerta la moldura...,
y sus ojos son los ojos de un demonio que, durmiendo,
las visiones ve del mal;
y la luz sobre él cayendo, sobre el suelo arroja trunca
su ancha sombra funeral;
y mi alma de esa sombra que en el suelo flota... nunca
se alzará..., nunca jamás!
sobre el busto que ornamenta de mi puerta la moldura...,
y sus ojos son los ojos de un demonio que, durmiendo,
las visiones ve del mal;
y la luz sobre él cayendo, sobre el suelo arroja trunca
su ancha sombra funeral;
y mi alma de esa sombra que en el suelo flota... nunca
se alzará..., nunca jamás!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)